Panorama Internacional: semana del 16 al 20 de marzo

La victoria de Netanyahu

La sorpresa llegó a Israel y al escenario internacional el pasado 17 de marzo. Benjamin Netanyahu, primer ministro israelí y líder de partido conservador Likud, ganó las elecciones parlamentarias cuando todos los sondeos daban por victorioso a la Unión Sionista encabezada por Yitzhak Herzog.

Un día antes de los comicios, Netanyahu ofreció un discurso en el que apeló al voto conservador y prometió no apoyar la creación de un Estado Palestino ni el desmantelamiento de los asentamientos israelíes en Cisjordania. Dichas palabras posiblemente volcaron su inesperada victoria electoral, en la cual su partido obtuvo 23% de los votos y un total de 30 escaños en el legislativo de Israel.

El actual gobierno tiene de frente grandes desafíos. En el plano doméstico, Netanyahu tendrá que resolver la creciente desigualdad entre la ciudadanía israelí, el aumento en los niveles de pobreza y el encarecimiento de la vivienda. Afuera, el triunfo de Benjamin Netanyahu trajo reacciones diversas. Desde la Casa Blanca, el gobierno estadounidense criticó la retórica “divisiva” de del primer ministro, calificada así por el portavoz del gobierno de Barack Obama, Josh Earnest en referencia a su postura frente al conflicto israelí-palestino.

Las relaciones entre Israel y Estados Unidos encontraron un punto de enfriamiento en el tema Irán. Mientras que Obama se resiste a una opción militar con las negociaciones del programa nuclear iraní todavía en proceso, el gobierno de Netanyahu insiste en apostar al esquema más agresivo.

Y en su primera entrevista para un medio de comunicación internacional desde el 17 de marzo, el primer ministro provocó otra sorpresa en la misma semana con la siguiente declaración: “No quiero una solución con un solo Estado, quiero una con dos Estados, pero que sea sostenible, aunque las circunstancias aún tiene que cambiar  para que eso sea posible”.

Ataques terroristas en Túnez y Yemen

En apenas un par de días, dos hechos separados geográficamente pero no aislados enlutaron a dos naciones. Túnez, que recientemente pasó por un proceso de transición gubernamental tras la caída de Zine El Abidine Ben Ali, sufrió un atentado terrorista en el Museo del Bardo, ubicado corazón de su capital, en el Museo del Bardo.  En el lugar fallecieron 23 personas, 17 de ellos extranjeros, cuyos decesos se produjeron un día después de que la Cámara tunecina discutía una reforma de ley antiterrorista.

El ataque inició la mañana del martes 17 de marzo, cuando un primer agresor disparó contra un autobús con turistas a bordo. Minutos después, un segundo grupo de atacantes capturaron a un gran número de rehenes, quienes se atrincheraron dentro del museo hasta que un operativo de seguridad abatió a los asaltantes. Durante los intentos de rescate murieron 15 personas, incluidos los agresores.

Este viernes 20 de marzo, hasta 142 personas fallecieron en Saná, capital de Yemen, tras el ataque de varios suicidas  en dos mezquitas de la rama chií. En ambos casos, el denominado Estado Islámico se responzabilizó la autoría de los atentados.

Para Túnez, este ataque repercute directamente en su economía y en la estabilidad política que fue construyendo después del inicio de la llamada Primavera Árabe. El turismo, el cual representa más del 7% del PIB nacional en 2013 (algunos cálculos provisionales estiman que para 2014 haya alcanzado los 9 puntos), se verá afectado muy probablemente después de estos hechos. El gobierno tunecino confiaba apoyarse en la industria turística para impulsar su economía y consolidar la transición política.

Por otro lado, para el Estado yemení los atentados agregan mayor desestabilidad al país, producto del descontrol que provocó la toma de poder de los Huthi a inicios de este año, posterior a la dimisión del presidente Abdrabbo Mansur Hadi.

 

La economía griega

La semana terminó con dividendos positivos para el gobierno griego de Alexis Tsipras, después de que la Unión Europea anunciara su intención de movilizar 2 mil millones  de euros a Grecia, procedentes de los fondos europeos.

Tsipras convenció a Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, de organizar una cumbre de emergencia con la canciller alemana Angela Merkel, el presidente francés Francois Hollande, y los jefes del Banco Central Europeo: Mario Draghi, Jeoren Dijsselbloem y Jean-Claude Juncker.

No obstante, las autoridades griegas tuvieron que cambiar de actitud debido a los condicionamientos de los líderes de la zona euro para brindar apoyo a la complicada situación del país mediterráneo. Por ello Alexis Tsipras se comprometió empujar reformas estructurales en su país en los próximos 10 días.

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