Panorama Internacional: semana del 26 al 30 de enero de 2015

Las elecciones en Grecia

El partido de izquierda radical, Syriza, obtuvo la victoria en los comicios celebrados el pasado 25 de enero en Grecia. El líder de dicho partido, Alexis Tsipras, juró el cargo de primer ministro al día siguiente de las elecciones. Su victoria vino acompañada del respaldo de Anel, partido de la derecha nacionalista y quinta fuerza en las urnas.

El nuevo primer ministro enfrenta el reto de restructurar la economía del país, luego de la crisis que ha enfrentado durante los últimos meses. Parte de las promesas que Tsipras realizó durante su campaña, fue hacer frente a las políticas de austeridad que han prevalecido en Grecia desde el 2010. A pesar de la incertidumbre económica que imperaba debido a dichas declaraciones, los mercados internacionales recibieron con calma el resultado electoral.

El FMI insistió en que el nuevo Gobierno debe respetar las prescripciones de la troika y descartó “quitas” o condiciones especiales para Grecia respecto a los términos de su deuda. Por su parte, el gobierno francés consideró que el triunfo de Alexis Tsipras jugará a favor de una nueva política europea alejada de las recetas de austeridad y considera al presidente griego un potencial aliado.

No obstante, en los últimos días, Syriza anunció nuevas medidas que representan un reto para la Unión Europea en cuanto a temas como las sanciones en contra de Rusia, las negociaciones con la troika (Comisión Europea, Fondo Monetario Internacional y Banco Central Europeo), el pago de la deuda y las medidas anti austeridad.

El conflicto en Ucrania y más sanciones a Rusia

Durante la semana, el conflicto en Ucrania ha sentado una nueva ronda de negociaciones en la Unión Europea. La UE ha acusado, en repetidas ocasiones, al gobierno de Putin de apoyar y financiar a las fuerzas separatistas ucranianas, las cuales han recrudecido sus ataques en contra de ciudades estratégicas de dicho país.

Los jefes de Estado y de Gobierno buscaron acordar nuevas medidas contra Rusia, la mayoría de carácter económico, y han instado a sus ministros de Exteriores a implementarlas lo antes posible.

Sin embargo, en el transcurso de los últimos meses, Moscú parece no dar marcha atrás en su postura, a pesar de las medidas coercitivas por parte de Bruselas y Washington. Dicho escenario ha puesto en duda la efectividad de las sanciones económicas, así como el fracaso de su intención: disuadir a Putin de intervenir en Ucrania.

Durante los últimos días, los miembros de la UE no han podido acordar las nuevas medidas que se deben tomar. Por ejemplo, los gobiernos de los países bálticos se pronunciaron a favor de una mayor intervención en el conflicto. Por su parte, el recién formado gobierno griego se negó a apoyar una nueva ronda de sanciones, mientras que diplomáticos y ministros de Alemania, Italia y Francia se mantuvieron cautelosos durante las negociaciones, argumentando que se deben analizar otras soluciones un tanto más diplomáticas.

Mientras tanto, el gobierno ruso anunció un nuevo paquete de medidas económicas diseñadas para tratar de solucionar la reciente crisis que atraviesa el país. El sector bancario se ha visto severamente afectado por las medidas financieras que la UE y Estados Unidos impusieron en su contra el año pasado, así como la reciente caída en los precios del petróleo, la cual ha provocado una fuerte recesión en el país.

Japón y los rehenes del Estado  Islámico

Durante los últimos días, el gobierno de Japón ha trabajado a contrarreloj para solucionar el conflicto de los rehenes capturados por las fuerzas del  Estado Islámico. ISIS reclama la liberación de una miembro de al-Qaeda, detenida en Jordania a cambio de la liberación del periodista Kenji Goto. A raíz de un video publicado el sábado pasado, que anunciaba la supuesta  muerte de otro de los rehenes (Haruna Yukawa), el gobierno nipón convocó una reunión de emergencia para solucionar el conflicto.

El primer ministro, Shinzo Abe, ha subrayado que su gabinete “sigue buscando colaborar con las autoridades jordanas para garantizar la puesta en libertad de Goto” y ha admitido que se trata de “una situación extremadamente difícil”. Estos hechos representan un gran reto para el primer ministro nipón. Algunos analistas consideran que Abe se ve en el dilema de tratar de conseguir la liberación de Goto, como le exige la opinión pública, sin aparecer en una posición de debilidad ante los terroristas.

Por otro lado, la crisis de los rehenes también ha sentado las bases para el debate en cuanto a la  política exterior de Japón, así como su participación en los conflictos internacionales. Algunos diplomáticos han declarado que este hecho marca una pauta para que Japón abandone el estado neutral en el que se ha mantenido durante los últimos años y adopte una postura más agresiva.

Por otro lado, la opinión pública no apoya en su totalidad dichos argumentos. Algunos opinan que el secuestro de Goto es la consecuencia directa de que Japón apoye al movimiento anti-islámico promovido por Washington y que dicha alianza ha generado más conflictos que beneficios.

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