Poste restante: El septeto de Maihold

Jorge Eduardo Navarrete

Si no lo han ecuchado, leánlo estos días de comienzo de año en el blog de la redacción de Nexos (redacción.nexos.com.mx/?p=6713) bajo el título excesivo de “Más allá de López Mateos: retos para una política exterior madura con valor agregado”, que prefiero pensar procede de la redacción más que del mesurado autor de la partitura: Günther Maihold.  Consta de siete movimientos, de extensión y tempo adecuados, referidos a las características que el internacionalista alemán—por fortuna avecindado en México desde hace algún tiempo como titular de la Cátedra Guillermo y Alejandro Humboldt en El Colegio de México y (creo) en la UNAM—desearía se conjuntaran en la acción internacional de México, para darle profundidad, alcance y relevancia o, en el lenguaje de la mercadotecnia, valor agregado (exento de impuesto).

Primer movimiento (lamentoso): Recomponer la imagen del país.  A diferencia de muchos, Maihold piensa, con acierto, que no es posible mejorar la imagen sin transformar la realidad de la que es reflejo.  “La violencia interna—afirma—ha cambiado la percepción del país y afectado las estrategias de imagen dibujadas desde el gobierno […] no es posible construir una imagen/marca del país en contra de la realidad del propio país.”  Planteamiento inobjetable que no ha sido entendido en la Alameda (antes Tlatelolco) como muestran algunos discursos de la muy reciente reunión de embajadores y cónsules.  Lamentable.

Segundo (andante sostenuto): Asumir responsabilidad global en serio. Maihold supone que la expresión no fue un eslogan publicitario sino la expresión de un propósito serio de política. “Mostrar presencia sin asumir responsabilidad sustantiva es un mensaje vacío que rápidamente se ha detectado en las contrapartes internacionales de México”—dice.  Estima que el país debe asumir los costos políticos y económicos que conlleva tal responsabilidad, como “donante en materia de políticas de desarrollo y proyectos viables con países del Sur”.  El desplome del petróleo ha privado de viabilidad al planteamiento.

Tercero (adagio): Definir liderazgo e inicativa en las relaciones con los grandes poderes.  Plantea una exigencia excesiva frente a las capacidades de que se dispone.  Enumera oportunidades frente a EUA, China, algunos foros globales y el G20.  Sólo un ejemplo a guisa de comentario: Turquía preside al G20 en 2015 y ya celebró en Estambul (15-16Dic14) la primera reunión de “sherpas”.  No hallé huella de la participación de México ni en la página web de la presidencia turca ni en la de la cancillería mexicana. Si la lista de comunicados de prensa de la SRE es un registro razonable de las actividades de Alameda, se advierte que el G20 casi ha desaparecido de las prioridades.  Se pensará que fue cosa de Calderón y a Peña no le tocará presidirlo.

Cuarto (sognante): Desarrollar cooperaciones con países emergentes. Maihold las ejemplifica con el llamado grupo MIKTA (México, Indonesia, Corea, Tuquía y Australia), también conocido como “non-BRICS Group”. México lo presidió por un año a partir de septiembre de 2013.  Si se atiende a las informaciones difundidas por Alameda se encuentra una presidencia muy activa: organizó dos reuniones de cancilleres del MITKA a fin de “dialogar sobre temas de la agenda internacional”.  Creo que no era un conversatorio lo que Maihold tenía en mente al destacar este tópico.

Quinto (fantasioso): Participar activamente en las negociaciones del TTP y del TTIP.  En las de la Asociación Transpacífica el gobierno mexicano participa, aunque no se ha tenido noticia del alcance de su aportación (if any).  En las relativas a la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión, tal injerencia corresponde al reino de la fantasía.  Ambas iniciativas—he escrito en otra parte—“más que un proyecto de los gobiernos de los países que formalmente las alientan son un empeño de las grandes corporaciones privadas—extractivas, industriales, comerciales y financieras—que tienen sede en algunos de ellos o desde cuyos territorios despliegan sus actividades globales [y constituyen] un gran paso hacia la consolidación de un orden internacional regido sólo en apariencia por los Estados-nación, pero en realidad definido en función de intereses corporativos privados de dimensión y alcance transnacionales”.

Sexto (scherzo): Desarrollar activamente nuevos espacios y alizanzas de presencia internacional.   Aquí Maihold contrasta las opciones que abren las iniciativas de la hora—tanto globales: nuevos objetivos que actualicen a los del Milenio, que remplacen al Protocolo de Kyoto, como regionales: normalización de las relaciones Cuba-Estados Unidos, éxito de las pláticas de paz ampliadas en Colombia, eventual colapso del régimen venezolano—con la esterilidad de empeños superados—las cumbres iberoamericanas, entre ellos—y subraya la necesidad de que México elabore “un posicionamiento… que sea reconocible internacionalmente y logre ubicar al país en las diversas corrientes existentes”. No se cansa el profesor de pedir peras al olmo.

Séptimo y ultimo (finale): Involucrar al público en la política exterior.  Quizá sea éste el más alejado de la realidad política mexicana de los planteamientos de Günther Maihold.  El gobierno teme al invucramiento del público en cualquier cuestión pública.  Preferiría manejarlas como asuntos privados, restringidos, casi confidenciales.  Sabe que para involucrar al público hay que empezar por rendirle cuentas.  En serio.

Allegro molto andante scherzo menuetto finale lento lamentoso

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