Islas Malvinas/Falkland Islands

Raúl Gutiérrez Patiño

Cuando Argentina surgió como nación independiente en 1815, parte de su territorio lo conformaban las Islas Malvinas, pero en 1833, éstas fueron ocupadas por Gran Bretaña. Actualmente, Argentina insiste en que ese territorio le pertenece y reclama a Gran Bretaña acatar la resolución de 1965 de la ONU para negociar una solución al conflicto sobre la soberanía de las islas.

En su momento, los rioplatenses argumentaron que Gran Bretaña hace oídos sordos al pedido constante de por la negociación en torno a la soberanía en Malvinas, el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas ha pedido que ambas naciones se sienten a la mesa de negociación una vez más.

Cuando se analiza el conflicto que sigue vigente respecto a la soberanía de las Malvinas, nos encontramos con posturas encontradas que distan mucho de lograr un entendimiento, por un lado el Reino Unido argumenta, entre otras cosas, que las islas son autosuficientes y sólo reciben financiamiento británico para su defensa.

Para Liam Fox, ministro de la Defensa del Reino Unido, la presencia de su país en el Atlántico Sur latinoamericano es incuestionable; y su permanencia se encuentra más allá de toda duda razonable. De acuerdo con información del rotativo excelsior del 17 de octubre de 2011 http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&seccion=global&cat=21&id_nota=750632 Así lo dijo en el Parlamento, en Londres: “Algunos preguntan, ¿tenemos un plan para recuperar las Malvinas? No, porque no tenemos en mente perder las islas. La defensa de las Malvinas depende de nuestra capacidad de disuasión”. Tal capacidad de disuasión implica, de entrada, un arsenal que incluye submarinos y cazabombarderos Tornado; pero, conforme a documentación que ha reunido el Movimiento por la Paz, la Soberanía y la Solidaridad Entre los Pueblos (Mopassol), la base militar que la que los británicos y la OTAN mantienen en Mount Pleasant (Isla Soledad, Malvinas) es una amenaza militar para Argentina y Latinoamérica; además de que existen indicios fundamentados de que allí operan aviones con armas nucleares; y se ha comprobado que submarinos atómicos llegan a Mare Harbour, el puerto cercano a la base. Fox ha dicho, como advertencia oficial británica: “Si alguien piensa que las defensas de las islas Malvinas son débiles, debería pensarlo de nuevo”.

Ante esta actitud del ministro británico, la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, ordenó a la Cancillería que citara a la embajadora británica Shan Morgan, para entregarle una protesta oficial. Además, desde su cuenta en Twitter, Fernández se preguntó: “¿Piratas for ever? (¿piratas por siempre?)”. Argentina no ha abandonado, ni lo hará jamás, su reivindicación de las Malvinas, las Georgias del Sur y las Sandwich del Sur, usurpadas a su soberanía por el imperialismo británico. Uno de los aspectos más preocupantes de esta presencia militar en territorio argentino, es que la base de Mount Pleasant es, operativamente, una base de la OTAN, como parte de la estrategia de expansión global de la alianza.

El gobierno británico inició, a principios de 2010, trabajos de perforación petrolera al norte de las Malvinas. Los expertos consideraron que la plataforma marítima involucrada contenía o contiene al menos 60 mil millones de barriles de petróleo y 254 billones de metros cúbicos de gas, lo que implica ingresos por miles de millones de dólares fundamentales para la inestable economía del Reino Unido. Asimismo y para apoyar el argumento anterior, reafirmaron el valor incuestionable de los malvineses de permanecer dentro de la soberanía inglesa; y bajo este argumento, no se encontraron los motivos suficientes por los cuales se debían sentarse a la mesa de negociación con el gobierno argentino.

No obstante a estas afirmaciones, el valor geoestratégico de las Malvinas para el Reino Unido es muy poco. Según afirmo Nigel Haywood, gobernador de este territorio de ultramar de la Gran Bretaña: “Fuera de que nuestros aviones y barcos hacen escala aquí en su camino a nuestras instalaciones científicas en la Antártida, las Islas no representan ningún valor geoestratégico para el Reino Unido”.

Por su parte, Argentina argumenta que la estrategia actual de Gran Bretaña es valerse de los habitantes de las islas para invocar el principio de la autodeterminación de los pueblos, principio que consideró como no válido, pues el pueblo que habitó esas islas de 1815 a 1833 fue el argentino, hasta que los británicos los sacaron de allí. El gobierno argentino considera que el principio que se debe aplicar para resolver el conflicto de las Malvinas es el de ‘integridad territorial’, toda vez que las islas fueron territorio argentino.

Como parte de una estrategia que diseñó Argentina para presionar a los británicos a negociar el tema, su gobierno decidió no permitir que los barcos se abastecieran de víveres y otros bienes en su territorio; por lo que los habitantes de las islas tienen que importar de Europa alimentos y otros bienes.

Hasta mediados de los años 80, las Islas Malvinas vivían de la ganadería ovina. La lana y la carne eran sus principales productos de exportación. Con la creación de una Zona de Conservación y Administración de Pesca (FICZ, por sus siglas en inglés) en 1986, el gobierno local comenzó a expedir licencias de pesca que se convirtieron rápidamente en la mayor fuente de ingresos fiscales, posteriormente el desarrollo de la pesca en las Islas Malvinas les significó a los isleños un sustento económico importante, pero como en los últimos años este sector ha ido a la baja, comenzaron a diversificar su economía con el turismo y el sector de los hidrocarburos.

La declaratoria de mar territorial representó un nuevo conflicto entre Argentina (país que invadió las islas en 1982) e Inglaterra, y aunque en 1990 se firmó un acuerdo tripartito (Argentina, Gran Bretaña y Malvinas) para intercambio de información sobre la pesca –en un intento de evitar la sobreexplotación de especies—, la cooperación comenzó a menguar hacia 2005, cuando las islas anunciaron la creación de licencias de pesca de largo plazo. En 2002, la economía malvinense era la más fuerte del continente en términos per cápita: 35 mil 400 dólares, equivalente a la del Reino Unido. Eso ha permitido financiar los estudios universitarios de los malvinenses en Gran Bretaña y otros países.

En 2011, la Asamblea Legislativa de las Islas Malvinas pidió a Argentina que respete el derecho de autodeterminación de los isleños. “Argentina tiene que respetar los deseos de los isleños y nosotros queremos quedar bajo la soberanía de Gran Bretaña, no queremos tener soberanía argentina”, dijo Dick Sawle. En una entrevista con Excélsior publicada en octubre de ese mismo año http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=803733&seccion=global&cat=21, el gobernador de las Islas Malvinas, Nigel Haywood dejó claro en su momento las preferencias de los habitantes del archipiélago. “Ellos (los malvinenses) quieren seguir siendo británicos. (…) la mayoría de la gente aquí tiene origen británico y fuertes vínculos con el Reino Unido. Irónicamente las acciones argentinas han logrado que esos vínculos sean cada vez más fuertes”.

Dos hipótesis salen a colación ante la evidencia presentada, los motivos por los cuales se agudizaron las tensiones entre los Estados en disputa por el territorio:

1) Componente de soberanía nacional.- Sobre el nacionalismo usado como bandera por la presidenta de Argentina para la reelección a la presidencia. La advertencia de Cristina Fernández, sobre la aplicación de nuevas medidas para aislar a las Malvinas sólo logró reforzar los vínculos de sus habitantes con el Reino Unido.

El estatus de las islas sigue siendo un asunto muy sensible para Buenos Aires. En la capital, es común ver afiches que ponen de relieve el reclamo del país por las islas. Muchas ciudades argentinas también tienen monumentos a la guerra, en la que murieron más de 600 de sus soldados.

No es raro tampoco ver a jóvenes con tatuajes del mapa de las Malvinas/Falklands en los colores de la bandera argentina. A nivel político, los sentimientos no son menos intensos, puede que la política nacional esté extremadamente polarizada; pero hay consenso entre el gobierno y la oposición sobre la pretensión del país por la soberanía de las islas.

Si bien las referencias al nacionalismo siguen vigentes, las razones para el apoyo, así como para la oposición, son distintas a las de hace 30 años. Un año después de la guerra, el historiador británico Eric Hobsbawm dijo: “Una de las más siniestras lecciones de las Malvinas es la facilidad con la que los thatcherianos capturaron el brote patriótico que inicialmente no estaba, en sentido alguno, confinado a los conservadores, y mucho menos a los thatcherianos”; pero, ¿pervive hoy dicho brote patriótico? ¿Qué piensan los británicos? La mayoría de comentarios de los británicos en los foros de Internet y redes sociales están de acuerdo con que el Reino Unido tenga el control militar de las islas Falklands.

En un foro realizado por el Parlamento de las Juventudes (UKYP, por sus siglas en inglés), un simulacro del parlamento para adolescentes en 2011 el 23% consideró que las islas deben ser del Reino Unido, el 17% estuvo de acuerdo con que siga como un Territorio Británico de Ultramar, el 7% defendieron la propiedad de Argentina y el 3% pregonaron la independencia. Por ejemplo, con la afirmación “El gobierno británico debe mantener todas las acciones abiertas, incluyendo militares, en respuesta a una posible amenaza de invasión en las Malvinas/Falklands” el 61% estuvo de acuerdo, el 15% en desacuerdo y el 24% no sabía. Además de esto, el 76% argumentó que el futuro de las Malvinas/Falklands debería ser determinado por los isleños y solo el 7% está en desacuerdo, mientras que el 18% no sabe. El 53% de los 2052 adultos que se entrevistaron a finales de enero de 2011 pensó que la disputa sobre las Malvinas/Falklands versaba más sobre un tema energético que sobre derechos de los isleños.

En una columna publicada en The Observer en febrero de 2012 http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/02/120209_malvinas_falklands_opiniones_biritanicos_dp.shtml un dominical liberal, Peter Porter argumentó que tarde o temprano los ingleses van a tener que salirse de las islas, porque estar ahí resulta demasiado costoso y genera conflictos innecesarios con Argentina y la ONU. Según él, llegará un punto en el que sea políticamente necesario irse.

De acuerdo a información del rotativo BBC news http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/02/120229_argentina_malvinas_falklands_vision_divergente_vh.shtml En Argentina, según sondeos de opinión publicados en ese mismo año, al menos dos tercios de la población respaldaron el reclamo de soberanía sobre las Malvinas. Dicha posición apoyó la intensificación de esfuerzos diplomáticos del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner para presionar al Reino Unido al establecimiento de negocaciones referentes al destino del territorio del Atlántico Sur. Sin embargo, existe una porción de la población argentina que tuvo y tiene una posición divergente, que paulatinamente fue saliendo a la luz pública.

2) Yacimientos Petroleros.- Un asunto que generó una mayor tensión bilateral fueron las exploraciones petroleras que la empresa Rockhopper inició en la región de las Malvinas, situación que molestó al gobierno argentino pues la resolución 37/49 de la ONU establece que: “Las dos naciones habrán de abstenerse de llevar a cabo cualquier tipo de acción unilateral mientras no se aborde la resolución de fondo que es la disputa de soberanía sobre las Malvinas/ Falklands”.

Cuando el primer ministro británico, David Cameron, acusó a Argentina de “colonialismo”, el Senado argentino aprobó una moción de condena a sus comentarios. También hubieron manifestaciones -con la quema de banderas británicas- frente a la embajada de ese país en Buenos Aires. A la par de esa situación, la Armada Real anunció el envío del destructor HMS Dauntless al Atlántico Sur. El gobierno británico indicó que se trataba de una acción rutinaria, en donde el primer ministro David Cameron afirmó que su país no está militarizando el Atlántico Sur, pero que sigue comprometido con la defensa y la seguridad de las Falklands. En comunicado la cancillería británica señaló que: “Los habitantes de ese territorio son ciudadanos británicos por elección propia, libres de determinar su propio futuro y no habrá ninguna negociación con Argentina sobre la soberanía a menos que sean los isleños quienes así lo decidan”.

El pasado día 11 de marzo de 2013, se llevó a cabo un referéndum en donde se planteo la posibilidad a los ciudadanos de las Islas Malvinas de permanecer bajo el gobierno del Reino Unido o bien de formar parte de Argentina. Una vez llevado a cabo dicho referéndum (el primero en la historia de la isla), se estableció a través de la voluntad legítima de los malvineses era el de permanecer bajo la jurisdicción del Reino Unido.

La participación de los malvinenses en este plebiscito fue del 92 %, una cifra muy esperada dada la gran expectación que esta consulta había generado entre esta pequeña comunidad. De acuerdo a datos presentados por excelsior http://www.excelsior.com.mx/global/2013/03/11/888476: Según los datos divulgados por la mesa electoral, 1.518 personas votaron en esta consulta, de las cuales el 99,8 % lo hizo a favor del “si” y un 0,2 % optó por el “no”. No obstante, el gobierno argentino decidió no reconocer el resultado de dicho procedimiento al considerarlo ilegal, por lo que apeló la decisión al gobierno central de Londres, debido a que considera a los malvinenses como solo una tercera parte del problema.

Argentina vislumbra el problema como una cuestión de soberanía, mientras que el Reino Unido como una situación propia de la expresión de la voluntad popular; sin embargo esto no debe entenderse como que Argentina no tome en cuenta la genuina voluntad de la población del lugar; sin embargo, esto no queda lo suficientemente claro cuando observadores internacionales han expresado que se trató de unas elecciones ejemplares que reflejaron genuinamente el deseo de los malvinenses y su pertenencia a la corona británica.

Es necesario considerar entonces diversos factores que permitan explicar de manera completa la decisión del gobierno rioplatense respecto a no respetar los resultados obtenidos, basta recordar lo expresado en párrafos anteriores donde se explicaba la importancia económica que representa este archipiélago al tener una fuente considerable de yacimientos petroleros.

El conflicto entre Argentina y el Reino Unido parece haberse empantanado en una disputa diplomática sin salida, ya que los intereses de ambos se encuentran fuertemente separados y la única solución posible, reside en el referéndum ciudadano para lograr su adhesión a Argentina o bien, su permanencia bajo la corona británica.

 

 

Los puntos de vista de los Asociados y Directivos del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI) representan únicamente su opinión personal. El COMEXI mantiene una posición neutral e independiente de cualquier opinión o juicio individual.

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