Iberoamérica como espacio de identidad cultural

Raúl Gutiérrez Patiño

Para empezar a analizar el tema referente a la identidad cultural en Iberoamérica, se considera necesario abordar las distintas concepciones que se tienen en torno a la misma a efecto de profundizar en los cambios sociales, que han determinado la actual concepción de dicha cultura entre las regiones europea y latinoamericana. De igual manera, se considera necesario aclarar el concepto de lo que se entiende por identidad cultural, ya que actualmente los distintos latinoamericanos presentan concepciones distintas de acuerdo a sus realidades socio-económicas.

Iberoamérica es un término formado a partir de las palabras Iberia y América para designar una de las regiones del mundo más grandes y culturalmente cohesionadas. Su ámbito no es del todo preciso. El Diccionario Panhispánico de Dudas define Iberoamérica como la región integrada por las naciones que pertenecieron como colonias a los antiguos imperios español y portugués. Según esta definición, Iberoamérica se referiría únicamente una región americana. Sin embargo, en la misma entrada, al definir el gentilicio “iberoamericano” se señala que, en ocasiones, puede aplicarse también a lo relativo a España y Portugal. De acuerdo a la información de CASA DE IBEROAMERICA En: http://www.casadeiberoamerica.cult.cu/iberoamerica.php

Como lo establece José Luís Gómez Martínez en su texto Mestizaje” y “frontera” como categorías culturales iberoamericanas”. En: http://www.ensayistas.org/critica/teoria/gomez/gomez1.htm Durante la época de la colonia, surgió en Iberoamérica, con la primera generación que sigue a la conquista, la característica más distintiva respecto a las expresiones culturales de sus habitantes, quienes se sienten vivir en el “nuevo continente”; es decir, en un continente visto desde “otro”, desde un centro que no es el suyo. Así se expresa Simón Bolívar y con él toda una generación: “No somos indios ni europeos, sino una especie media entre los legítimos propietarios del país y los usurpadores españoles: en suma, [somos] nosotros americanos por nacimiento y nuestros derechos los de Europa, tenemos que disputar éstos a los del país y [tenemos] que mantenernos en él contra la invasión de los invasores”.

Al hablar de Iberoamérica convergen varios factores como lengua, identidad, valores, cultura, migraciones. Todo ello ha confluido haciendo de sus territorios los más afines lingüísticamente, habiendo compartido un sistema de valores occidentales. En donde el valor a la democracia constituye el elemento fundamental que garantiza el debido ejercicio del Estado de Derecho, Iberoamerica al ser una región occidental busca fomentarla dentro de sus respectivos ejercicios gubernamentales y de cierta manera, se explica la estabilidad política de la región. Esta ideología se desarrolla dentro de la concepción de Iberoamerica como una región con valores y objetivos comunes concentrados en el principio pro-personae y el fomento y fortalecimiento en torno a la cultura y desarrollo.

La armonía entre la cultura y el desarrollo, el respeto para todas las identidades culturales en un contexto democrático, participativo, de equidad socioeconómica, así como el respeto a la soberanía son precondiciones de la paz. Es necesario construir y reconocer el poder de las mayorías como condición para que a partir de su propia creatividad forjen y consoliden sus modos de vida en comunidad y conduzcan un desarrollo humano y cultural.

En correspondencia con lo anterior, y de acuerdo a Julio Carranza Valdés en su texto Cultura y Desarrollo. En: América Latina y el Caribe en el siglo XXI. Perspectiva de la globalización. Edit. Porrúa. México D.F, 2004. Pp. 271, se debe promover la mayor reflexión para profundizar en su contenido y su influencia en la transformación de la realidad, esto plantea para cada país un esfuerzo particular, comprometer a lo más avanzado del pensamiento y la creación y a las poblaciones, en general, en la discusión de estos temas desde la perspectiva de la experiencia de cada nación y su posición en el contexto internacional.

De acuerdo con la Psicoterapia Frankfurt: La Identidad Cultural. En: http://www.psicoterapia-frankfurt.de/choque-cultural-identidad-cultural.htm La construcción de identidad se ha considerado a lo largo de la historia como un proceso al mismo tiempo cultural, material y social. Cultural, porque los individuos se definen a si mismos en términos de ciertas categorías compartidas, cuyo significado está culturalmente definido, tales como religión, género, clase, profesión, etnia, sexualidad, nacionalidad que contribuyen a especificar al sujeto y su sentido de identidad. Estas categorías podríamos llamarlas identidades culturales o colectivas. Es material en cuanto los seres humanos proyectan simbólicamente su sí mismo, sus propias cualidades en cosas materiales, partiendo por su propio cuerpo; se ven a sí mismos en ellas y las ven de acuerdo a su propia imagen. Es también un proceso social, porque la identidad implica una referencia a los “otros”.

En el ámbito de las relaciones internacionales la identidad asume el mismo valor que en el campo de las relaciones interpersonales tiene el parentesco. Como se afirma en La identidad iberoamericana. En: http://www.analitica.com/vas/1999.09.2/nacional/10.htm En la medida en que un país o una región estén en capacidad de reivindicar un mayor número de elementos de identidad, mayor será también su capacidad de inserción en el escenario internacional. La conformación de espacios y alianzas de naturaleza política o económica viene determinada, en importante medida, por elementos de identidad común. Explorar y desarrollar las diversas vertientes de su identidad, en su búsqueda de una mayor vinculación internacional, constituye prioridad para la América Latina.

El regreso a las raíces propias de cada cultura, como condición necesaria para plantearse el rumbo que debe seguir cada país en su futuro, no puede significar quedarse al interior de cada frontera, de hecho las culturas no tienen fronteras claramente delimitadas; el mundo es cada vez más único e interdependiente, sin embargo es también profundamente desigual, injusto y conflictivo; por lo tanto, exige cambios y éstos tendrán también una naturaleza diversa.

La profundidad en las desigualdades sociales, ha ejercido una gran influencia en lo referente a la consolidación de la identidad cultural en ambos contextos, es decir, en el caso de España y Portugal, se debe considerar el hecho de que ambos Estados pertenecen a una región con características supranacionales que de cierta manera, disminuyen un poco el esta brecha socioeconómica al interior de sus respectivas poblaciones; sin embargo, hemos visto que a consecuencia de la crisis económica de 2009, han existido fuertes pérdidas en el empleo y se han aumentado la pobreza y las desigualdades sociales por la falta de empleo. Como lo aseguró el filósofo Jürgen Habermas en mayo de 2013, que lo único que une a los ciudadanos europeos en estos momentos es “un euroescepticismo que se ha acentuado durante la crisis en todos los países, aunque en cada país por razones diferentes y a veces opuestas”.

Según se establece en Las “diversidades” de Iberoamérica desafían su espacio común cultural. En: http://www.diariolibre.com/noticias/2013/11/21/i411981_las-diversidades-iberoamrica-desafan-espacio-comn-cultural.html Iberoamérica tiene el reto de encontrar un espacio común para más de 700 millones de personas en el que la cultura les haga reconocibles como iguales a pesar de “diversidades” tan acentuadas como la de República Dominicana, con 800,000 analfabetos, o Uruguay, donde cada niño tiene un ordenador en la escuela.

Es decir, el diálogo y el respeto mutuo entre culturas es hoy uno de los principales desafíos para garantizar la coexistencia pacífica y una cultura de paz, cuyo primer principio debe ser la oposición firme y activa a todo acto de violencia. Es preciso impedir que la globalización continúe favoreciendo los intereses exclusivos de los más fuertes y afectando la diversidad y el pluralismo cultural, es decir el respeto mutuo se concibe como un imperativo.

La promoción cultural, constituye una poderosa herramienta a efecto de posicionar a Iberoamérica dentro del concierto internacional, ya que el reforzamiento del llamado soft-power, representa un esfuerzo considerable en materia de cooperación política a efecto de consolidar la presencia cultural; por lo tanto, el intercambio académico, el establecimiento de programas de estudio en el extranjero, así como la aplicación de programas propios como el llamado Erasmus, constituyen elementos esenciales, a través de los cuales esta eficiencia se lleva a cabo de manera total, por medio de la población civil, que busca mejorar sus perspectivas de crecimiento académico y social.

Cabe mencionar que la ministra de cultura de España, Carmen Calvo; el Secretario General Iberoamericano, Enrique V. Iglesias; y el Secretario General de la OEI, Álvaro Marchesi, presentaron la Carta Cultural Iberoamericana, un documento llamado a convertir la cultura en uno de los ejes básicos de las relaciones internacionales del siglo XXI. La Carta, que se presentó en el Museo del Prado de Madrid (España), supone la culminación del esfuerzo de ministros y ministras iberoamericanos para que se reconociera la importancia de la cultura en la región, en todos los ámbitos, ya que en muchas ocasiones ‘va muy por delante de la política’, como afirmó la Ministra de Cultura de España. En Carta Cultural Iberoamericana: http://segib.org/es/node/4376

No obstante, existe una problemática y es la referente a la llamada “fuga de cerebros” entre países, debido a las realidades socioeconómicas de cada Estado, golpeados por la corrupción y falta de oportunidades para el desarrollo óptimo de sus respectivas poblaciones.

Por otra parte, se considera necesario abordar aquellos espacios donde se pone de manifiesto la identidad cultural iberoamericana, como lo son las expresiones artísticas por medio de la música, la pintura, la poesía, el teatro, el cine, entre otros; es decir, para que se refuerce y/o se lleve a cabo este elemento de cohesión, se requiere de la concepción del arte, como la columna vertebral del proceso educativo dentro de las sociedades en ambas regiones, Europa y Latinoamérica.

A manera de conclusión se puede decir que la identidad cultural iberoamericana, se concibe mucho más allá de un concepto abstracto para definir una región geográfica, se refiere a la historia, cooperación que pueden acercar no sólo a Estados, sino también a regiones a efecto de subsanar los devastadores efectos de la globalización. Asimismo, se concibe como elemento de entendimiento entre individuos, a través de los cuales, se pone de manifiesto la importancia de fomentar el elemento de soft-power, como un elemento de sinergia y cohesión para el desarrollo de Relaciones Internacionales armónicas, que lograrán consolidar elementos armónicos a favor del concierto internacional.

 

 

Los puntos de vista de los Asociados y Directivos del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI) representan únicamente su opinión personal. El COMEXI mantiene una posición neutral e independiente de cualquier opinión o juicio individual.

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