Las transformaciones de la política militar de Japón

Adolfo Laborde*

Es claro que existen cambios drásticos en el discurso del Primer Ministro de Japón, Shinzo Abe, que apuntan a una transformación de la política militar de ese país y por ende, a la modificación de su constitución pacifista. El artículo 9 de la constitución japonesa estipula la renuncia a la guerra como medio de solución de controversia o conflictos. El cambio de la constitución pacifista, que data del 7 de octubre de 1946, modificaría, sin duda, las relaciones internacionales de Japón, especialmente con sus vecinos, principalmente con China y Corea.

A lo largo de estos 68 años de pacifismo, Japón ha mantenido una política cuidadosa en la región usando el término de “fuerzas de autodefensa” y el “acuerdo de seguridad mutua” que tiene con los Estados Unidos como un medio de disuasión. Sin embargo, esto está a punto de cambiar y no sólo por razones geopolíticas, como lo demuestran los recientes conflictos territoriales de China con Japón, Vietnam y Filipinas, o las feroces críticas de los coreanos y chinos por el pasado colonial de Japón. Esto se profundiza más aun cuando personalidades de la burocracia nipona visitan al templo sintoísta Yasukuni que guarda los restos de los militares japoneses caídos en las diferentes guerras que ha librado Japón desde 1853.

Al respecto, para explicar dicho cambio, deberíamos hacer uso de la historia, o sea, recurrir a las distintas etapas del desarrollo histórico japonés, que a mi juicio, son primordiales para explicar y entender la conducta y evolución de la política exterior contemporánea de Japón, es decir: a los albores de su formación histórica reflejada en el aislamiento geográfico que remite a sus orígenes agrarios; a la formación del estado japonés y a las influencias externas que contribuyeron a moldearlo; a la formación de un sistema feudal y su significado histórico con características socioeconómicas propias; al Estado Jidai que no es otra cosa que la ruptura del orden feudal; a la crisis interna; la presión extranjera que dio fin del sistema Tokugawa (feudal); a la época Meiji en donde se da la restauración del poder imperial y renovación de las estructuras sociales; al expansionismo (imperialismo) japonés de finales del siglo XIX y principios del XX; al periodo Taisho o Democracia Taisho y el Militarismo; a la Segunda Guerra Mundial y finalmente a la Posguerra.

En cada una de las etapas mencionadas, Japón tuvo que generar una estrategia para sobrevivir. Primero, a los problemas de integración nacional (feudos), a las amenazas del exterior, ya sea de China (Japón fue un Estado tributario de China), la invasión mongola (Siglo XIII); presiones de apertura por occidente (época Meiji) y la guerra con occidente en la primera mitad del siglo XX por razones económicas (apertura de mercado en Asia y acceso a fuentes de energía cortadas por los Estados Unidos). De esta manera y sin justificar el cambio de paradigma en la política de seguridad que se avecina en Japón, ya sea por los conflictos territoriales con China o Corea del Sur, considero que la metaformosis atiende a la coyuntura internacional y responde a una visión moderna y activa de Japón de los asuntos internacionales, en donde se toma en cuenta la multiciplidad de conflictos que tienen los Estados Unidos en el mundo y la probabilidad de quedar sólo en temas de defensa.

Por lo tanto, es factible que esta discusión sea en el fondo una estrategia política que tiene la intención de disuadir y medir la capacidad de respuesta de los países preocupados por el cambio de la constitución japonesa; pero de esto a que se pase a la modificación de la constitución en la Dieta japonesa, falta mucho. Asimismo, tendrá que haber una mayor aprobación popular, que dicho sea de paso, la opinión pública no está de acuerdo con dicha tendencia militarista. De cualquier manera, en vías de un mundo multipolar, es tiempo de que Japón rediseñe su política exterior con miras a ser un protagonista activo en las relaciones internacionales. De eso, estaremos muy atentos.

*Internacionalista del Tec de Monterrey. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores del CONACYT y Asociado de Comexi.

 

 

Los puntos de vista de los Asociados y Directivos del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI) representan únicamente su opinión personal. El COMEXI mantiene una posición neutral e independiente de cualquier opinión o juicio individual.

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