Panorama internacional: semana del 19 al 23 de mayo del 2014

Golpe de Estado en Tailandia

En medio de la crisis política que vive el país tras la destitución de la Primer Ministro Yingluck Shinawatra, el Ejército tailandés tomó control del gobierno del país el martes pasado. El General Prayuth Chan-ocha, Jefe del Ejército, anunció que se tomó esta decisión con el fin de “reformar las estructuras política, económica y social del país”. Entre las medidas adoptadas por las fuerzas armas destacan el desconocimiento de la constitución, la prohibición de reuniones mayores a cinco personas, el cierre de las escuelas y el citatorio a 41 figuras políticas para sostener mesas de diálogo entre las distintas fuerzas políticas y los militares. Las reacciones internacionales descalificaron este golpe de Estado, y llamaron a la Junta Militar a convocar a elecciones a la brevedad.

Por su parte, la casa real de Tailandia anunció su respaldo al nombramiento del General Chan-ocha como líder del Consejo Nacional para la Paz y el Órden (nombre adoptado por la Junta Militar para autodesignarse). En conferencia de prensa, el Jefe del Ejército anunció que gobernará de manera indefinida hasta que sea posible crear una “democracia genuina”, e hizo un llamado a las fuerzas políticas para agilizar el diálogo y a no hacer más peticiones.

Alianza entre Rusia y China

Durante la visita de Estado que realizó Vladimir Putin a China, se firmó un acuerdo de cooperación energética valuado en $400 mil millones de dólares entre ambos países. El acuerdo firmado entre Gazprom y la Corporación Nacional China de Petróleo representa el mayor acuerdo logrado por Rusia desde el colapso de la Unión Soviética. Este contrato tendrá una duración de 30 años, y estipula la construcción de una serie de gasoductos e infraestructura necesaria para llevar 38.000 millones de metros cúbicos de gas desde Siberia al mercado chino. El precio final del gas ruso no fue rebelado, pero fue un factor decisivo en el resultado final del acuerdo.

Como resultado de las sanciones que han sido impuestas sobre Rusia por la anexión de Crimea, el Kremlin está buscando forjar nuevas alianzas que le permitan diversificar las exportaciones de gas ruso y limitar el impacto en la economía nacional. China es el primer socio comercial de Rusia, aunque el comercio bilateral es inferior al comercio con el conjunto de la Unión Europea. Rusia también está interesada en conseguir créditos chinos para el desarrollo de infraestructura de transporte y la explotación de nuevos yacimientos. Putin afirmó que ambas naciones deben reforzar su colaboración, e invitó a China a instalarse en las futuras zonas económicas especiales con ventajas fiscales que Rusia planea crear en Sibera y en la región oriental.

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