Elecciones en la India

Julio Faesler Carlisle

Entre abril y mayo se celebraron en nueve etapas elecciones en la India. De un padrón de 814.5 millones el 66.4% participó eligiendo a 543 diputados a la Lokh Saba, Cámara Baja del Parlamento. Los votos se registraron en 1.72 millones de maquinas electrónicas de votación (EVM). Compitieron 8,251 candidatos, incluyendo 668 mujeres. Los resultados anunciados el 16 de mayo dieron la victoria al BJP (Partido Nacional de la India) que obtuvo 336 curules, y el Partido Congreso solo ganó 59 asientos. Una derrota histórica.

El partido del Congreso, en el gobierno encabezado por el Primer Ministro Manmohan Singh, llegó a los comicios lastrado por su pobre desempeño. De un crecimiento del PIB de 8-9% anual se cayó al 6%, se redujo la producción industrial y las graves fallas en infraestructuras provocaban frecuentes cortes de energía eléctrica a la industria. La rupia cayó a 50 por dólar. La corrupción pública y privada se había extendido como nunca. El Congreso presentó la candidatura de Rahul Gandhi, nieto e hijo de Primeros Ministros, de retraída personalidad, nunca conectó con las multitudes.

Narendra Modi, gobernador de Gujarat fue el candidato del BJP con un vigoroso discurso renovador. Pese a identificarse desde joven como activo fundamentalista hindú del RSS, detonó un desarrollo económico sin precedentes en su Estado de Gujarat lo que le valió el apoyo del sector empresarial y de las clases medias.

En cuanto a las relaciones regionales de la India, la llegada al poder del BJP tendrá sus consecuencias. Desde la “Partición” que en 1947 dividió el subcontinente en dos países, Paquistán ha sido foco de constantes conflictos para la India. Ejemplo de ello fueron las incursiones de grupos terroristas como el Laska-e-Taiba y el Jaish-e-Mohammed, siempre adiestrados y apoyados en Paquistán, que atacaron al Parlamento en diciembre de 2001. En 2008 se dieron los sangrientos ataques múltiples en Bombay.

El líder del BJP, ha declarado después de las elecciones que “India tendrá relaciones externas robustas y que no habrá acuerdos constructivos con Islamabad si Paquistán no atiende las preocupaciones de la India”.

La indefinición de antiguas fronteras siguen contaminando las relaciones con China. No solo la carretera que en 1951 China tendió secretamente atravesando el Alksai Chin, sino la invasión en 1962 en esa región que reafirmó la pretensión china sobre ese territorio están sin acuerdos. Tan recientemente como 2006 China reiteró su posición de considerar a Arunchal Pradesh, uno de los 28 Estados de la India, como parte de su territorio.

Cientos de empresas oficiales y privadas chinas exportan activamente a la India. Reflejan la política de expansionista de su país que se guía por criterios pragmáticos sin por ello abandonar sus conocidas posiciones políticas como, por ejemplo, la que concierne al Tíbet. Los antiguos pendientes fronterizos son atendidos por grupos diplomáticos de trabajo, poco ceñidos a un calendario.

En el sudeste asiático el sello cultural hindú y budista está vigente, India es una presencia histórica e inevitable. Los acercamientos de Delhi con la Asociación del Sudeste Asiático (ASEAN) están fructificado en acuerdos de cooperación.

El primero de enero de 2010 para crear un área de libre comercio que comprendería 1’800 millones de habitantes con un PNB de 2.8 miles de millones de dólares y una meta para 2015 de 100,000 millones de dólares de intercambios.

Las relaciones de la India con Nepal, Bhután, Bangladesh y Sri Lanka, tendrán que ser cultivadas cuidadosamente por el gobierno de Modi ya que en temas bilaterales es frecuente que converjan intereses geopolíticos chinos, rusos o norteamericanos.

Resumen

  • Modi anuncia “una política exterior dirigida por criterios económicos” donde la diplomacia debe ser más de tratados comerciales y menos de “estrategias”. No se le advierte gran interés por la temática mundial.
  • Las relaciones con Islamabad no serán fáciles y dependerán de que cesen las incursiones de terroristas.
  • Con Pekín, el trato será “firme” con una agenda que retiene desavenencias en materia fronteriza pero con interés por estrechar lazos económicos, comerciales y técnicos.
  • Narendra Modi promete un vigoroso impulso desarrollador para fortalecer al país impulsando industrias e infraestructuras para la creación de empleos para lo que se anuncia la apertura de la economía a inversiones extrajeras, tanto chinas como norteamericanas. Se aligerarán requisitos y trámites burocráticos para atraer inversiones extranjeras.
  • El fundamentalismo hinduista de Modi no augura facilidades para las comunidades musulmanas o cristianas. La promoción económica, de tener éxito, servirá para compensar tensiones rurales previsibles.

 

 

Los puntos de vista de los Asociados y Directivos del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI) representan únicamente su opinión personal. El COMEXI mantiene una posición neutral e independiente de cualquier opinión o juicio individual.

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