Atisbo al voto de los mexicanos en el extranjero

Mtro. Alejandro Guerrero Monroy, Asociado Comexi*

Es evidente que los mexicanos que viven en el extranjero se han enfrentado a un voto a distancia acotado y sin incentivos. En los comicios de 2012 para elegir Presidente de la República, el IFE recibió tan sólo 40 mil 737 sobre voto de conciudadanos desde todo el mundo, lo que represento menos del 1% de la población mexicana en el exterior. A pesar de los esfuerzos desplegados por la autoridad electoral, la ley en la materia –que está redactada privilegiando la certeza sobre la eficiencia- significó una severa limitante para obtener mejores resultados.

Recientemente fue presentado el libro “El voto de los mexicanos residentes el extranjero: antecedentes, reflexiones y una mirada al futuro” del consejero electoral Francisco Javier Guerrero Aguirre, el cual es editado por el IFE, el Instituto Tlaxcalteca de Cultura y la Universidad Anáhuac.[1]

En esta obra, el autor hace una minuciosa reseña de los antecedentes históricos en el mundo de este imprescindible derecho político de quienes emigran, ilustrando con interesantes datos como fue implementado en países como Colombia y España, entre otros. Una parte importante del texto, es la relativa a la histórica diáspora mexicana -se especifican las mayores regiones expulsoras de migrantes- y la relevante aportación por remesas familiares -con cifras puntuales- a la economía mexicana de quienes se ven obligados a abandonar el país en la búsqueda de mejores oportunidades laborales y de realización.

En lo que respecta a México, se narran los avatares y el largo camino que permitió lograr que los connacionales pudieran votar más allá de las fronteras. En el libro, se hace un enriquecedor recorrido por la primera experiencia de sufragio extraterritorial en 2006, pero en especial, sobre la instrumentación del ejercicio en las elecciones federales de 2012. En este apartado, el autor -quién en su calidad de consejero electoral fungió como presidente de la Comisión del Voto de los Mexicanos Residentes en el Extranjero al interior del IFE-, especifica los obstáculos y los desafíos por incrementar la participación, con medidas tales como permitir que el ciudadano en el exterior votará con la credencial 03 (la cual no era válida para quienes sufragaran en México), y que el voto no tuviera costo para el ciudadano, entre otras.

También se reseñan las giras internacionales para promover el ejercicio, los encuentros con comunicadores de otros países, en su mayoría de Estados Unidos, que tuvieron como meta un mayor acercamiento con los paisanos e incrementar la participación. Es interesante advertir como el autor describe el descontento y la incredulidad de los mexicanos que viven en otro país ante un mecanismo de sufragio postal que resultaba inverosímil.

El libro aporta detalladamente al lector (en especial de forma valiosa a quien desee profundizar en temas electorales) la logística del envío y entrega del paquete electoral al ciudadano en el exterior, así como las dificultades del respectivo transito postal por la razón de que el correo certificado –por el cual fue enviado el embalaje que contenía la boleta- es obsoleto en la mayor parte de países.

Se hace patente la convicción del autor por modificar la mecánica prevaleciente, y en las conclusiones propone diez medidas que mejorarían sustancialmente este complejo modelo vigente de voto desde el exterior. Entre las contribuciones, destaca permitir el voto en línea o por internet (como lo hacen de forma eficiente otras democracias del mundo) y la expedición de la credencial para votar en representaciones consulares en Estados Unidos. Recordemos que la mica electoral representa una identificación válida para los migrantes, quienes requieren realizar trámites ante autoridades de ambos países, y que para obtenerla necesitan forzosamente –de forma por demás absurda- venir a México.

El libro en comento es una obra completa y seria que surge en el momento adecuado, cuando la reforma política y electoral en el Congreso está a debate y en donde resulta necesario incluir esta inquietud latente de quienes viven más allá del territorio nacional; mexicanos que quieren seguir siendo parte de las decisiones fundamentales de su país. Finalmente, no debe haber mexicanos de primera y de segunda; la democracia por definición es incluyente y participativa. Es insoslayable que tenemos una deuda ante ellos y es el momento de actuar.

*Twitter: @AGuerreroMonroy



[1] El libro está disponible en el blog del autor y se puede descargar para su lectura y consulta. @pacoguerreroa65

 

*Los puntos de vista de los Asociados y Directivos del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI) representan únicamente su opinión personal.  El COMEXI mantiene una posición neutral e independiente de cualquier opinión o juicio individual.

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