Poste restante: El fin de un debate

Jorge Eduardo Navarrete, Asociado de Comexi

 

De acuerdo con un alto funcionario del Tesoro de Estados Unidos, a quien no se identifica en la nota informativa del NYT (20Jul13), “el debate entre crecimiento y austeridad parece haber concluido”, ya que en la reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20 (Moscú, 19 y 20 de julio) “el consenso entre los gobiernos grandes se inclinó en forma inequívoca a favor de las políticas de estímulo”. La noticia no es menor: el debate entre “keynesianos” y “austerians” —como los moteja Paul Krugman—ha animado el trasfondo de la Gran Recesión, al menos desde la segunda mitad de 2009 cuando los segundos proclamaron que debía iniciarse el retiro de las acciones anticíclicas y acentuar la consolidación fiscal. Hasta ahora, también los “austerians” (a los que no puede denominarse austeros si se atiende a sus niveles de ingreso y hábitos de consumo) han llevado una clara ventaja, si no en el debate de ideas—que tienen perdido desde hace tiempo—, sí en el balance de la orientación de las políticas. Pierden los debates, pero toman las decisiones, se diría en México. Qué mejor demostración de su éxito que las repetidas revisiones a la baja de las expectativas globales de crecimiento y empleo que han menudeado este verano. Sorprende, por tanto, la apreciación de que en Moscú se impuso la tesis expansionista y puede esperarse un vuelco consecuente en la orientación de las políticas.

El argumento de que ha concluido el debate se basa en el tenor del comunicado final de la reunión. Por primera vez en un documento de este origen, la referencia a conceder prioridad al crecimiento y el empleo no se contrapesa en el mismo párrafo con una alusión paralela a la urgencia de la consolidación fiscal. Además, ésta se condiciona a la situación de la economía y al espacio fiscal de que se disponga, al tiempo que se le subordina a objetivos financieros de mayor calado y se reclama más flexibilidad y menos rigor en los programas de ajuste. Se advierte un tono más realista en la descripción de la coyuntura: “La economía global sigue estando extremadamente débil y la recuperación es frágil y desequilibrada. El desempleo se mantiene demasiado elevado en muchos países.”

Un cambio de tono o un énfasis diferente en el largo comunicado de una reunión corta—que obviamente no fue visto palabra por palabra por ministros y gobernadores—se antoja insuficiente para dar por concluido un debate de tal magnitud. ¿Qué otros factores entraron en juego? Entre los más inmediatos, dos movidas estadounidenses: un planteamiento conceptual del secretario del Tesoro, Jack Lew, y un anuncio de políticas específicas, del presidente de la Junta de la Reserva Federal, Ben Bernanke.

De la manera usada por la entonces secretaria Clinton para anunciar el giro al Pacífico de la política exterior—un artículo en Foreign Policy (Nov11)—el ahora secretario Lew proclama—en un artículo en Financial Times (18Jul13)—que su país ha reasumido la función de motor de la economía global, que en estos últimos años parecía haber ejercido China. “Estados Unidos es de nuevo una fuente de fortaleza para la economía mundial, apenas cinco años después de haber sido el epicentro de una crisis global.” Por lo pronto, será más un motor normativo que real. Lo que ahora ofrece—más que fuerte dinámica de importaciones o aportes de capital acrecidos—son lecciones acerca de cómo hacer las cosas. Lew las desgrana en su texto: en Europa debe superarse el reflejo pavloviano de responder a los problemas con recortes adicionales; en Japón debe rejuvenecerse y feminizarse la fuerza de trabajo; en China hay que transitar de una economía exportadora con bajos salarios a otra impulsada por el consumo de la creciente clase media; en el resto del mundo… oops! se acabó el espacio. Concluye: todo mundo debe “colocar el empleo en el centro de la política macroeconómica” y aprender “las lecciones de la recuperación” estadounidense.

Recordando quizá que estuvo a punto de tirarlas por el caño el mes pasado con una declaración fundamentalmente mal interpretada, Bernanke usó un lenguaje de meridiana claridad. En su informe semestral de política monetaria al Congreso, el 17 de julio, señaló “con el desempleo aún elevado y que declina sólo gradualmente y con la inflación aún por debajo del objetivo de largo plazo, seguirá siendo apropiado en el futuro previsible mantener una política monetaria altamente estimulante”. Después vinieron los detalles—continuación de las compras de valores y mantenimiento en el mediano plazo de tasas de interés ultrabajas—y esta vez nadie parece haber malinterpretado al chairman, que ya va de salida. El cuento de horror de este verano es que lo sustituirá Larry Summers, God forbid!

Me parece, sin embargo, que el artículo de prensa del secretario y el anuncio de política del gobernador no explican en realidad el cambio de tono y contenido del comunicado del G20 y mucho menos el pretendido fin del debate de política económica. Si algo está forzando el abandono de la austeridad a ultranza son sus lamentables resultados: estancamiento, desocupación y desigualdad mayores o, si se prefiere, desesperanza, miseria y sufrimiento.

Ciudad Universitaria, 22 de julio de 2013.

Los puntos de vista de los Asociados y Directivos del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI) representan únicamente su opinión personal.  El COMEXI mantiene una posición neutral e independiente de cualquier opinión o juicio individual.

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