Discurso de Canciller Fumio Kishida sobre la Política de Japón hacia América Latina y el Caribe, en una reunión ante Asociados del COMEXI

“Zarpando a una nueva ruta de navegación con América Latina y el Caribe”

 

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Fumio Kishida, Ministro de Asuntos Exteriores de Japón, y Bernardo Sepúlveda, Vicepresidente de la Corte Internacional de Justicia Ex Secretario de Relaciones Exteriores de México

1.  400 años transcurridos

Embajador Bernardo Sepúlveda, Vicepresidente de la Corte Internacional de Justicia,

Embajador Jaime Zabludovsky, Presidente del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales,

Damas y Caballeros,

Muchas gracias por la valiosa oportunidad que me brindan hoy.

El hecho de poder dirigirme a ustedes aquí en México me da una emoción especial. En 1613, hace justamente 400 años, una delegación japonesa zarpó desde Japón con destino a México.

La persona que dirigía la delegación compuesta por unas 180 personas se llamaba Tsunenaga Hasekura, era un samurai del señorío de Date, en el norte de Japón. Hasekura partió para México en busca del establecimiento de relaciones comerciales con este país y del permiso para desarrollar actividades de evangelización del cristianismo en dicho señorío.

En la actualidad el viaje de Japón a México dura apenas 13 horas en vuelo directo, pero en aquel entonces tardaron más de tres meses en llegar al país de su destino atravesando el Océano Pacífico. Permanecieron 4 meses en México antes de viajar a España pasando por Cuba y se esforzaron con todas sus energías para obtener el permiso comercial.

Lamentablemente, la delegación de Hasekura no pudo cumplir con su objetivo y regresó a Japón desilusionada. Sin embargo, su iniciativa fue el primer intento en la historia de establecer relaciones comerciales desde el este asiático con un país en la otra orilla del Pacífico y su épica aventura abrió un horizonte nuevo a la diplomacia de Japón.

Con el fin de profundizar aún más las relaciones tradicionales de amistad entre nuestro país y América Latina, quisiera referirme a dos pilares de la diplomacia de Japón hacia América Latina en estos momentos conmemorativos al haber transcurrido justo 400 años desde que la delegación de Hasekura iniciara su viaje a esta tierra.

Los dos pilares son: primero, fortalecer nuestras relaciones de colaboración en las cuales nuestro país y su región puedan desarrollarse complementándonos y ayudándonos. El segundo pilar consiste en compartir la misma orientación y estrechar la colaboración a nivel global para crear una comunidad internacional aún mejor donde rijan reglas comunes.

Después de la aventura de Hasekura su ejemplo lo siguieron más japoneses que vinieron a América Latina. La historia de los japoneses que se trasladaron a este continente percibiendo diversas potencialidades data de hace más de un siglo. Los descendientes de estos japoneses actualmente ascienden a aproximadamente 1.65 millones en toda la región. En México alcanzan el  orden de 20 mil. Estos descendientes se identificaron con sus respectivas sociedades, desarrollando actividades en diversos campos y contribuyendo al desarrollo de su nueva Patria. Esto demuestra que Japón y América Latina han venido tejiendo el lazo familiar superando la distancia física.

Me siento muy orgulloso de ellos. Dicen que en Brasil, donde viven aproximadamente 1.5 millones de descendientes japoneses desplegando actividades en una diversidad de campos, hay un refrán que dice, “Japonês garantido”.

Compartiendo una larga historia, el vínculo cultural que nos une es también muy fuerte. Hemos visto maravillosos partidos de fútbol y béisbol, los deportes preferidos de nuestros pueblos, entre equipos de nuestro país y de su región. Todavía recordamos aquel partido de fútbol en que perdió el equipo nacional japonés ante el equipo mexicano en los Juegos Olímpicos celebrados en Londres el año pasado. Con todo respeto a México, el campeón olímpico, les pagaremos la deuda sin falta en Río de Janeiro.

Hace dos años, tras el gran terremoto del Este de Japón, la zona afectada recibió tofu, elaborado con soya de Paraguay, proporcionada por los agricultores descendientes de japoneses para su país natal, como parte de la asistencia para la recuperación. Me contaron que en el paquete decía “el corazón unido” en letras grandes. Asimismo, muchos latinoamericanos que residen en nuestro país visitaron la zona del desastre varias veces para ayudar en las actividades de recuperación. Nunca olvidaremos la calidez de todos ellos.

Anteriormente, cuando se produjo el terremoto de México en 1985, Japón no tardó en enviar un cuerpo de asistencia urgente. Como vemos, tenemos una larga historia de colaboración mutua y queremos velar para que este vínculo con América Latina siga creciendo.

 

2.  América Latina en evolución; Japón en evolución

Damas y Caballeros.

No puedo dejar de sorprenderme por el cambio que ha habido en la política y en la economía de esta región en los últimos 20 años.

Hasta hace 20 o 30 años, América Latina llamaba la atención en un sentido diferente al de ahora. Noticias de guerras civiles o situación política inestable ocupaban grandes espacios de difusión en los medios de comunicación en Japón y hubo un período en el cual empresas japonesas se retiraron de los países que enfrentaban crisis monetarias o que incumplían con el pago de deudas.

Sin embargo, América Latina se convirtió en una región con una democracia sólida donde domina la ley. En la gran mayoría de los países, los gobiernos son democráticamente elegidos y la ley rige en vez de la fuerza militar.

Asimismo, la región es foco de atención mundial en el ámbito económico, atrayendo a un gran número de empresas. La economía regional ha venido creciendo a un promedio de 4 a 6% anual en los últimos 10 años. Un ejemplo de este crecimiento es Panamá que ha registrado una tasa de crecimiento de dos dígitos por dos años consecutivos. Por este alto crecimiento mencionado anteriormente, la región es considerada el centro de crecimiento del mundo junto con Asia y su PIB corresponde ya a 2.5 veces el de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, ASEAN.

Es verdad que persiste un aspecto negativo paralelo a tal crecimiento económico, la gran diferencia en la distribución de la riqueza en la región.

No obstante, América Latina se ha transformado. El Estado Inclusivo que busca el Presidente Peña Nieto, la Inclusión Social que promueve el Presidente Ollanta Humara del Perú, dicho de otra forma, la idea de reducir la pobreza y la brecha social representan la nueva figura latinoamericana que persigue una forma mejor de desarrollo económico.

Por otro lado, Japón cayó en una depresión económica en los años 90 cuando América Latina empezaba a caminar por la senda de prosperidad. Transcurridos 20 años desde entonces, seguimos sufriendo deflación y bajo crecimiento económico y nos enfrentamos a una situación sin precedentes de decrecimiento de natalidad y envejecimiento de la población. Asimismo, el país se ve obligado a revisar las políticas energéticas tras el gran terremoto del 2011.

La merma demográfica, el envejecimiento del pueblo, el problema energético: sin duda son retos complejos. Sin embargo, Japón actualmente busca convertir la dificultad en oportunidad y liderar el desarrollo mundial. El Gobierno del Primer Ministro Abe tiene establecidas tres “flechas” para el renacimiento de la economía del país que son: política monetaria audaz, política fiscal con movilidad y estrategia de crecimiento que aliente las inversiones privadas. Nos libraremos de la deflación y consolidaremos un modelo de crecimiento nuevo aprovechando la fuerza laboral de gente de la tercera edad y de las mujeres. Avanzaremos en el desarrollo de la tecnología de ahorro energético para superar la falta de energía conduciendo al mundo hacia la economía “verde”. La política económica del gobierno del Primer Ministro Abe goza de amplio apoyo del pueblo y está cosechando frutos como el alza del precio de las acciones. Japón está recobrando dinamismo. Queremos encabezar al mundo siendo los primeros en dar la cara y superar los retos del Siglo 21.

Japón y América Latina: ambos superamos el tiempo de sufrimiento logrando un nuevo desarrollo. En tal momento, Japón desea reafirmar la colaboración con América Latina para construir un mundo aún más próspero y mejor.

 

3 . Japón y América Latina en colaboración para el desarrollo

¿Cómo ha de ser la nueva forma de cooperación? Señalé anteriormente que América Latina es el centro de crecimiento de la economía mundial. Debemos pensar en un camino en que nuestro país y su región podamos ayudarnos para lograr juntos la prosperidad y brindar la felicidad a sus habitantes. Este es, pienso, el primer pilar de las relaciones entre Japón y América Latina.

El interés que tienen las empresas japonesas en la región latinoamericana se ha intensificado. El número de compañías japonesas que establecieron oficinas en la región aumentó aproximadamente 200 en los últimos 5 años.

América Latina es fuente de recursos mineros y alimentos indispensables para Japón. Japón depende de la región del suministro de numerosos recursos y alimentos tales como el cobre, litio, molibdeno, soya y carne de pollo. El valor del comercio entre ambas partes se duplicó en la última década.

Las empresas japonesas no solo se interesan por la venta y compra de bienes en América Latina, sino que también buscan un modelo de crecimiento conjunto. Las empresas japonesas producen, junto con los trabajadores locales, transferiendo su tecnología de alto nivel a la comunidad local.

Permítanme ejemplificar lo anterior, el otro día, el presidente de una empresa japonesa visitó Brasil y se entrevistó con la Presidenta Dilma Rouseff. En esa ocasión, ella dijo “Queremos ofrecer la cooperación en todos los aspectos, ya que su empresa no solamente pretende vender sus productos sino que también procura asentarse en el mercado brasileño.”

Con el objetivo de promover una mayor asociación entre las empresas japonesas y latinoamericanas, en el próximo mes de noviembre, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) organizará en Tokio el “Foro de Negocios entre Japón y América Latina y el Caribe” y en él se ofrecerán oportunidades de encuentro entre las empresas de ambas regiones. El Gobierno de Japón está dispuesto a aportar el mayor respaldo posible a este acontecimiento a fin de intensificar todavía más el comercio y las inversiones entre Japón y América Latina.

Quienes intentan compartir la tecnología japonesa de alto nivel no son solamente las empresas privadas, sino que también el gobierno japonés está haciendo esfuerzos. Como ex ministro de Ciencia y Tecnología, es mi sumo placer anunciar que en el futuro cercano el Gobierno de Japón celebrará  el “Concurso Latinoamericano de Robótica de FOCALAE” en cooperación con las universidades latinoamericanas. Este evento, en el cual se compite el rendimiento y la calidad de los robots creados por estudiantes, podrá difundir el atractivo de la tecnología científica. De esta manera, Japón ofrecerá apoyo para la capacitación de los futuros científicos latinoamericanos.

Retomando mis palabras, anteriormente me he referido a la “Inclusión Social”. Queremos aunar esfuerzos con los países latinoamericanos frente a las tareas regionales para solucionar la pobreza y la desigualdad.

En el marco de la asistencia internacional de Japón, hay un modelo llamado  “Cooperación no reembolsable para los proyectos comunitarios de seguridad humana”. Teniendo como ideal la “Seguridad humana” y con la intención de proteger la vida y la dignidad de cada ser humano, Japón brindará cooperación para proyectos que satisfagan las necesidades de una vida cotidiana digna para pueblos de países latinoamericanos, incluyendo la construcción y rehabilitación del servicio de agua potable y alcantarillado, construcción de escuelas primarias y hospitales así como el suministro de instrumentos médicos.

Japón, siendo consciente de que quienes comprenden mejor a América Latina son los propios países latinoamericanos, por ello está realizando la llamada cooperación triangular en asociación con México, Brasil, Chile y Argentina. Por ejemplo, los especialistas mexicanos que recibieron cursos de medidas antisísmicas, auspiciados por el gobierno japonés, se dedican a la implementación de medidas preventivas a este respecto en Haití. La cooperación de esta naturaleza se ha mantenido durante más de una década. Japón se compromete a seguir brindando esfuerzos para contribuir al desarrollo de América Latina y como socio de esta región.

La relación económica con América latina no se limita a la relación bilateral. Bajo las actuales circunstancias en la economía mundial de globalización acelerada, Japón y América Latina comparten una postura positiva para el libre comercio, son socios también por compartir los mismos valores.

Japón, en la actualidad procura fortalecer la diplomacia económica como uno de los 3 pilares de la política exterior. Es importante impulsar la asociación económica que corresponde a nuestro interés con otros países a fin de aumentar el comercio y de apoyar las inversiones de las empresas japonesas en otros países.

Uno de los primeros acuerdos de asociación económica concluidos por nuestro país fue con México, seguido por Chile y Perú y ahora estamos en negociaciones con Colombia. Deseamos intensificar aún más la relación económica con los países latinoamericanos que se orientan al libre comercio. Teniendo esto en mente, Japón participa en la Alianza del Pacífico como observador y desea fortalecer la relación con la Alianza a través de las reuniones periódicas de alto nivel, manifestando una positiva postura de ser el puente de asociación económica entre Asia y América Latina.

Ahora me toca a mencionar el TPP (Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica), una iniciativa de enorme magnitud para la estructuración del mecanismo reticular de la Asociación Económica en las regiones de Asia y el Océano Pacífico. Pronto Japón entrará en las negociaciones en las que ya participan México, Perú y Chile y Japón espera ser un participante activo en ellas, reconstituyendo el deseo incumplido de establecer rutas de libre comercio a través del Océano Pacífico que inspiró a Tsunenaga Hasekura hace 4 siglos.

 

4. Japón y América Latina en la asociación global

Ahora desearía referirme a la “Creación de una comunidad internacional aún mejor”, idea que constituye la segunda columna en las relaciones entre Japón y América Latina.

¿Qué significa una comunidad internacional aún mejor?

A mi juicio, “una comunidad internacional aún mejor” es un mundo aún más pacífico donde rijan reglas comunes en vez de la fuerza armada.

Tal como he mencionado, en América Latina ya está consolidado el dominio de la ley y en la gran mayoría de los países está arraigada la democracia. Me complace mucho el hecho de que Japón y América Latina compartan estos conceptos fundamentales.

Como nuestro país es regido por la ley, pensamos que la comunidad internacional debe ser regida por reglas comunes. Lamentablemente, todavía no hemos logrado el completo dominio de la ley y dirigir la elaboración de  reglas comunes con América Latina frente a retos globales, es la forma de cooperación que Japón persigue con América Latina.

Japón, como el único país en el mundo que sufrió el bombardeo nuclear, presta una mayor atención al tema de desarme y a la no proliferación de armas nucleares. Yo, siendo oriundo de Hiroshima, lugar que experimentó la catástrofe nuclear, quisiera aprovechar esta oportunidad para rendir mi profundo respeto a los países de esta región que hace más de 40 años firmaron el Tratado de Tlatelolco. Sus países merecen ser llamados pioneros en cuanto a la eliminación nuclear en el mundo.

El día 2 de abril, en la sede de Naciones Unidas se adoptó el “Tratado Sobre el Comercio de Armas” a fin de fortalecer el control de transacciones internacionales de armas convencionales. Entre los 12 países que hicieron la propuesta conjunta se encuentran Japón, México, Argentina y Costa Rica.

Como vemos, ahora la región de América Latina es para Japón un socio muy confiable en los foros internacionales. En los recientes años se nota cada vez más su creciente influencia en la comunidad internacional. Hace poco tuve el placer de reunirme con el Secretario General de la OCDE, el Dr. José Ángel Gurría, y me impresionaron actividades que él está desplegando con mucho vigor. No limitándose a este ejemplo, los éxitos de la COP16 en 2010, el G20 y Rio más 20 en 2012 demuestran que América Latina ya es una de las regiones que lideran el mundo entero.

La comunidad internacional confronta numerosos desafíos tales como el cambio climático, el problema del medio ambiente, la elaboración de nuevas metas para el desarrollo internacional, el desarme y la no proliferación de armas nucleares, así como la reforma de la ONU, entre otros. Japón espera fortalecer aún más la relación de cooperación con América Latina. Para ello, quiero hecer público que voy a celebrar la reunión de Cancilleres con la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) durante el curso de este año.

 

5. Zarpando en el mismo barco hacia una nueva ruta de navegación con América Latina y el Caribe.

Damas y caballeros.

Hace 400 años, la delegación de Hasekura zarpó con la aspiración de abrir el comercio con América Latina, atravesando el Océano Pacífico. Hasekura tenía la firme convicción de abrir un nuevo futuro aunque la aventura enfrentó  severas dificultades. Lo que Hasekura perseguió fue la conexión entre cada región, lo cual en términos actuales se puede definir como “globalización”. Yo, siendo inspirado por esta gran visión y coraje, quisiera hacer un llamado a ustedes mediante esta gira en la región. Japón desea zarpar junto con ustedes  hacia una nueva ruta de navegación en el mismo barco.

La delegación de Hasekura viajó a España tras su estancia en México para cumplir la misión. En España, hay un grupo de personas cuyo apellido es “Japón” y son considerados como descendientes de la delegación. Asimismo, se cree que algunos miembros de la delegación se quedaron en México. Yo creo que el profundo lazo que compartimos desde entonces siempre ha sido firme.

Vamos a profundizar y a consolidar juntos aún más estos lazos que nos han unido hasta ahora. Intentemos, mano a mano, en todos los campos y a nivel mundial, estructurar una comunidad internacional regida por reglas comunes.

Muchas gracias por su atención.

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