Panorama Internacional: la semana del 26 de enero al 1ero de febrero

Esta semana entre las noticias más destacadas se encuentra el debate por la reforma migratoria en Estados Unidos, la crisis política en Egipto y la intervención francesa en Mali.

La reforma migratoria en Estados Unidos

Senadores demócratas y republicanos anunciaron un pacto sobre una reforma legislativa que incluya una vía para la legalización de más de 11 millones de migrantes indocumentados en los EEUU.  La iniciativa surgió de un grupo de ocho senadores, cuatro demócratas y cuatro republicanos.

El presidente Obama habló un día después de la presentación del pacto de reforma de los ocho senadores demócratas y republicanos. Repitió los principios de la reforma: una frontera y lugares de trabajo más seguro, legalización para once millones de indocumentados y un sistema de inmigración legal que elimine atrasos, existan suficientes visas para reunir familias y para emprendedores y trabajadores.

El plan bipartidista para reformar el sistema migratorio dice que los indocumentados deberán darse de alta en un registro y pagar una multa por entrar ilegalmente en el país, así como los impuestos de todos los años en los que han vivido en EEUU. Además, el presidente Obama declaró que defiende que las parejas del mismo sexo entre un estadounidense y un extranjero también puedan beneficiarse de la reforma.

En ese mismo discurso, su primero del segundo término presidencial, aseguró que invertirá en la reforma todo lo que tiene y que cree que se puede lograr este mismo año. Recordó que a menos que Sean indios americanos, todos vienen de otros países. Pidió acción inmediata y advirtió que si el congreso no actúa pronto, propondrá una ley e insistirá que se vote sobre ella.

La crisis política en Egipto

Los egipcios continúan retando los esfuerzos del presidente Mohamed Morsi para restaurar el orden desafiando el toque de queda impuesto en las ciudades de Suez, Ismailia y Puerto Said.

El Toque de queda fue instaurado un día después de la declaración de estado de emergencia después de una ola de disturbios que dejo casi 50 muertos y cientos de heridos en todo el país. Declaró en un mensaje televisado que confrontará cualquier amenaza a la seguridad  de la nación con fuerza y firmeza bajo la sombra del estado y la ley.

En el mensaje advirtió que todos deben saber que las instituciones del Estado en Egipto son totalmente capaces de proteger a la nación. La violencia se intensificó cuando 21 hooligans fueron sentenciados a muerte en la ciudad costera de Puerto Said por asesinar a fanáticos de un equipo contrario en un disturbio el año pasado. Sus familiares trataron de sacarlos de prisión en una lucha contra la policía en donde murieron por lo menos 33 personas. Puerto Said es una prueba para el presidente Mohamed Morsi, se encuentra en el caos con protestas violentas y disturbios que terminan en enfrentamientos con soldados al desafiar el toque de queda.

El principal grupo opositor en Egipto rechaza el diálogo con el presidente Morsi, negándose a acudir a una reunión a la que había sido convocado el pasado lunes para tratar de pacificar las calles después de más de cuatro días de violencia. Los tres principales líderes de la oposición declararon que la cita al diálogo fue una medida “cosmética y no sustancial”, poniendo condiciones para sentarse al diálogo.

Ante la semana de caos, el comandante en jefe del Ejército y ministro de Defensa, el general Abdel Fattah al Sisi, dijo que el país se encuentra al borde del colapso.  Reconoció que las Fuerzas Armadas se enfrentan ahora a un dilema de cómo evitar confrontaciones con los ciudadanos y respetar su derecho a la protesta y al mismo tiempo proteger los puntos vitales del país. Analistas dicen que el general al Sisi quiere evitar cualquier involucramiento político, aunque la posibilidad de su intervención aumentó con su declaración a los líderes civiles.

El miércoles los líderes de oposición llaman por primera vez a reunirse con el Presidente para formar un gobierno de unidad para detener la violencia. La oposición también quiere crear una comisión para enmendar artículos controversiales de la constitución egipcia.

El jueves los líderes de oposición se reunieron con el gobierno  para contrarrestar la violencia en las calles. Al terminar la reunión sólo declararon que cada uno hará lo posible para reconstruir la confianza entre las facciones del pueblo egipcio. Se comprometieron a un diálogo serio para terminar la crisis política después de una semana de turbulencia.

La intervención francesa en Mali

La intervención francesa en Mali recuperó el control de la histórica ciudad de Tombuctú, ante el incendio de biblioteca que contenía manuscritos invaluables patrimonio de la humanidad, sufriendo la ciudad por el pillaje provocado por los rebeldes islamistas. La mayoría de los manuscritos de Tombuctú se salvaron de la quema, gracias a que los documentos se habían repartido por distintos lugares. Las poblaciones liberadas de los islamistas sufrieron ansiedad y alivio, ya que las zonas circundantes aún continuaban siendo peligrosas.

El contingente de tropas africanas enviadas por la Comunidad Económica de Estados de África Occidental y Chad en Malí se declararon sin los medios adecuados para repeler la amenaza, por lo que se hizo importante que la fuerza internacional fue apoyada por los EEUU y por el Reino Unido, quienes expandieron su asistencia de diversas formas a la misión francesa. El Reino Unido también envió tropas a entrenar efectivos malienses y a otras naciones de África occidental.

Las tropas francesas detuvieron en Kidal, el tercer bastión rebelde conquistado tras Gao y Tombuctú, con el despliegue en este último bastión. Después de las victorias francesas comenzó la verdadera batalla, ya que los rebeldes huyeron a las montañas, haciendo una tarea difícil para las pobremente entrenadas fuerzas malienses. La misión avanzó más de 1500 km hacia el norte desde la capital Bamako.

El ministro del interior francés declaró que deportará Imanes extranjeros radicales como una estrategia para luchar en contra del yihadismo global. Este movimiento es considerado como parte de un programa francés en contra de aquellos que predican con violencia o son considerados una amenaza al orden público o los valores franceses.

El presidente de Malí ofreció un dialogo a los rebeldes para buscar la reconciliación nacional. Francia por su parte ahora tiene la tarea de transferir la misión militar a un mandato de la ONU encargado de la seguridad de los pueblos al norte del país. Francia apoya un posible despliegue de fuerzas de la ONY en Mali.

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